lunes, 31 de agosto de 2015

I love my Facebook

Esta mañana hablaba con Rita, mi amiga panameña, y se sorprendía que le contara lo plana que es mi vida real. Del trabajo a la casa y de la casa al trabajo. Aunque es verano, he decidido aplazar las vacaciones para, si me llega la oportunidad propicia, poder irme a Colombia.

Mucha gente, sobre todos lo que me siguen en Facebook, creen que tengo una vida emocionante. Yo me río. Virtualmente hago alli lo que no puedo hacer en mi vida real.  Y no me pasa a mí, también conozco gente para los que Facebook es como una especie de terapia para huir del aburrimiento. Pero lo que plasmo alli, sí responde a los intereses que tengo o que hubiera querido tener. Tampoco me considero enganchada a la red social. Mi vida sí, es mucho más interesante en la medida en que yo misma me obligo a refrescar un álbum cada día, aunque ya no sé el número de los que tengo.. En Pinterest, mucho más ideado para pinear (postear)  imágenes tengo 240 y llevo compendios de los que no he publicado ninguna foto (en FB). Aparte de esto he formado varios grupos, de los cuales los más exitosos  son "Sólo para mujeres", "Melómanos sin fronteras" y "Sociedad". Los cree pero tengo en Enith Romero, Beatriz Escobar, Inés Osorio, Mary Muñoz Tamayo y Marcela, las principales propulsoras. En Melómanos hay una participación de lo más intersante. Aquí debo agradecer a Neusa Spacassi, mi amiga de Brasil, encargada de deleitarnos de tanto con la música de su país, pero todos los géneros tiene cabida allí. Gabbo Barraza, Miguel Vásquez, Ricardo Ballestas Consuegra, son de los más activos en este grupo. Pero de todos hay uno que a mí me gusta   particularmente y es "El Pájaro Azul", creado en honor de Antonio Escobar Duque, el Mono Escobar, que sacaba un cuento a relucir de tanto en tanto, y del que ahora no recuerdo bien los detalles. Pues bien, ahí se publican contenidos de caracter literario e histórico. "Ponte a prueba", nació para organizar los tests que de tanto en tanto he publicado (y poco he respondido, jajaja). Es un espacio ideal para "empollones", para gente que a pesar de la edad le gusta seguir aprendiendo y poniendo a prueba sus conocimientos. En un principio le había puesto "Para Frikis y Empollones", porque la condicion de "empollón", una vez adquirida no se pierde y yo fui asi en mi época de estudiante. Mi compañera de colegio, Clarena Agudelo es una aplicada que siempre celebra cuando hay algo nuevo.

Facebook pues, es lo que le da pimienta a mi vida en cierta forma. Y puede sonar exagerado, pero es una especie de contentillo, un sustituto del oficio que ya no ejerzo desde hace 9 años (el mismo tiempo que llevo en España). Tiene la ventaja de no tener la presión de buscar una noticia y no se sufre si por alguna razón no la publican,  pero sí me inquieta cuando veo que mi  número de contactos y seguidores baja. Entonces me cuestiono, y me pregunto qué estoy haciendo mal. Y me moritifoco porque "pongo toda la carne en el asador". Cuando un tema me apasiona, yo me vuelco en la red a investigar, con el mismo denuedo como si tuviera que rendir cuentas a alguien o como si me pagaran por ello. Hoy por ejemplo, han sido dos horas de investigación y de buscar fotos para actualizar el álbum que tengo de Tenis, a propósito de que hoy inicia el Abierto de Estados Unidos.

Cada día tiene un reto para mi; cada dia algo nuevo que compartir. Una imagen bonita, un dato histórico que creo que no conocen, una canción, una poesia... Hay tantas cosas buenas o interesantes; tratando de dejar de lado la controversia y los horrores de esta vida. Siempre he querido que mi muro sea como un oasis, un alto en el camino, para descansar y para recordar que la vida es interesante y que no hay que dejarse de llevar por el aburrimiento.

Hecha estas aclaraciones, sin ningua pretensión literaria (y ahora que releo, sin ninguna intención pedante) les agradezco una vez el que me sigan tanto en esta bitácora, como en Facebook y Pinterest. A Rita Pretelt, en Panamá, gracias por darme el leit motiv de esta nueva entrada. Un abrazo para todos.

sábado, 4 de julio de 2015

Te la barajo despacio, Carmen!




Antes que nada, saludos cordiales a todos. He visto que esta bitácora mía a la fecha, a pesar de que tengo un año de no actualizarla, tiene 13.136 visitas y en el último mes 541… no está nada mal. Muchas gracias a todos. Ya saben que me he volcado en el eje Facebook-Pinterest y poco tiempo me queda para escribir, sólo para copiar… imágenes, jajaja.

Hay dos razones principales por las que he decidido volver a escribir. La primera, quiero motivar  a Beatriz Escobar,  mi amiga abogada de Montería, la capital del departamento de Córdoba, a que tenga  su propio  blog, algo que debe resultarle  sencillo a ella que tiene el don de la palabra, que escribe de lujo, y que tiene una postura coherente frente algunos hechos del acontecer nacional (hablo de Colombia).  El muro de  Facebook te queda muy pequeño amiga, ¿a qué esperas para darte a conocer al mundo? …  Ya verás,  Beatri, lo sencillo que es.

La otra razón es darle a una amiga española (a la que conocí en el “Face”), Carmen Rivera,  algunas explicaciones  o pautas para que entienda un poco el léxico costeño, a partir del cartelito que les muestro,  que otra amiga  –ésta de Barranquilla– , postéo ayer y que dio pie para que muchos amigos costeños que tengo en esa red social nos riéramos de lo sabroso que hablamos en la Costa Caribe colombiana.


Lo cierto es que, analizándolo bien, no se entiende nada, amiga Carmen. Este tipo de lenguaje gaseoso se ha instalado en la gente joven, tal vez por pereza, por irse por la vía de la menor resistencia (total, costeños somos), pero cualquiera que sea la razón, llegó para quedarse.  Si se pudiera observar el contexto en que tienen lugar este tipo de “salidas”, y el lenguaje gestual que lo acompaña, se entendería. Yo, por lo pronto, trataré centrarme en una explicación de lo que signfican “Eche” y “Ajá”, omnipresentes en todo coloquio que se respete.

Eche:  Es una interjección despectiva y está mal visto que una señora de bien la suelte.  Es un nódulo plurivalente que denota aspectos inmateriales como asombro, discrepancia, dolor, desengaño, duda, etc. He aquí unos ejemplos de las situaciones en las que se utiliza.

"Eche, ¿qué le pasa?
"¡Éche, Juan!" (que viene a significar "ni de vainas!")
"Éche, ¿Juan?" (dudo que haya sido Juan)
  "Eéche, Juan?" (quién iba a pensarlo. ¿Juan?)
"Eechéee…" (no sigas, no abuses)

Estos ejemplos son tomados del comentario que hizo un tal "Argojr" a un artículo que sobre la jerga y los regionalismos de la Costa publicó el portal tubabel.com.  Sale a relucir “vainas” (Ni de vainas", ¿Qué es esa vaina?) de la cual hablaré más adelante. Vamos por partes.

La otra palabra del cartelito es “Ajá”.  Aprecien la poesía que le mete o que cita en un escrito de 2009, en el periódico cartagenero El Universal, el patricio liberal Jaime Angulo Bossa:

“Ajá duerme en mi boca y al despertar sale de prisa de su cielo como estrella fugaz, porque siempre está en él y en la de todos, húmedas sus breves tres letras y también en la de cualquier firmamento con pajarillo tierno y dulce, como infantil vampirito que alegra porque no chupa sangre sino néctares lingüísticos. De sideral espacio tan personal y único, sale elegante hoy, con saco leva (sic), guantes y gabán de aristócrata… sudoroso mañana con overol obrero o machete campesino, nervudas y firmes las manos que transforman y crean. Entonces me pregunto ingenuo: ¿los cielos tienen boca y muerden?, haciéndome la ilusión de que algún día lo sabré, algún día, quizás cuando vuelva a ser niño y crea en todo lo que mayores de familia y amigos de barrio me digan al oído…"

Los costeños utilizamos “Ajá” para hacer una afirmación, también  como exclamación, como suposición, como advertencia y sobre todo como saludo. Para todo, vamos.  

Y por último, la palabra "Normal" que últimamente se cuela mucho en las conversaciones. Viene a significar "¿De qué te extrañas?". "Obvio, que ocurra".

Entonces, resumiendo, esta es la traducción: 

(¿Te dijo algo fulano?) 
- No. Me dijo que no sé qué y tal (esto es, "no capté del todo lo que me quería decir). Pero yo le dije "Eche, cuál? (por favor, explícate).
Entonces él me dice:
- No, nada... (no puedo explicártelo, no quiero o me da miedo ser claro contigo).
- El otro responde: ¡Normal! (o lo que es lo mismo, "viniendo de esa persona, o ante el caracter tuyo, es fácil que haya pasado").
Pero, ajá! ( En este caso es resignarse, ¿qué le vamos a hacer?).

Espero haberte ayudado a que nos entiendas, querida Carmen. Me queda pendiente “vaina" o "ni de vainas” que merece otra detallada explicación. Así somos en la Costa, ese pueblo mío del que toda Colombia se burla en ocasiones por lo flojos y mamadores de gallo que somos, pero que también respeta porque la historia nacional está llena de costeños que han hecho que el nombre de Colombia brille: Rafael Núñez, García Márquez, Shakira, … pero de eso, también,  hablaremos en otro apartado. 

Hasta otra, pronta, oportunidad.