miércoles, 8 de agosto de 2012

¡Qué pícaros sois!



"Lázaro, engañado me has: juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres."No comí -dije yo-mas ¿por qué sospecháis eso?".
Respondió el sagacísimo ciego:
"¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas., a lo cual yo no respondí. 
Reíme entre mí y, aunque muchacho, noté mucho la discreta consideración del ciego.
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La semana pasada el diario ABC destacaba que un estudio de TaxJustice Network calculaba que  la evasión fiscal en España se lleva cada año 81.000 millones de euros de las arcas públicas. Desde el ciudadano de a pie, hasta el gran empresario aprovechan cuando el Estado no mira para hacer movimientos por debajo de la mesa señalaba el artículo.

En lo político,  la democracia española está seriamente dañada por la corrupción. Desde el caso Gürtel, pasando por el caso Palma Arena, hasta la implicación del yerno del rey en el caso Babel, la corrupción se campea por casi todas las comunidades autónomas (ver mapa) unas veces por prevaricación, otros por sobornos, extorsión, especulación urbanística. Pero bueno,  mi propósito en este post no es señalar, pues al fin al cabo, en esto de las corruptelas, se salvan muy pocos países y el mío no es precisamente la excepción (la cultura del soborno está muy arraigada) aunque hay algunas mejoras en ese sentido, según Transparencia Internacional. En el índice de percepción por corrupción Colombia ocupa el puesto 78, mientras que España se sitúa en el 60. Los primeros lugares, es decir donde se presentan pocos o ningún caso de corrupción, son Dinamarca, Finlandia, Suecia,  Suiza, Nueva Zelanda, Canada y Singapur, entre otros.




La pregunta del millón es de dónde sale tanto marrullero, estafador y pícaro. No es nada nuevo. La literatura del Siglo de Oro recoge esta visión irónica y despiadada de la sociedad del momento en El Lazarillo de Tormes (por cierto, vivo en Salamanca, lugar donde se desarrolla la obra), donde su personaje central soporta humillaciones para obtener comida o un sitio donde dormir, en tanto que en Guzmán de Alfarache (la novela de Mateo Alemán), es otra obra de la picaresca pero con discurso moral incluido, y como tal fue recibida en su época. Quevedo por su parte en sus obras reflejaba una España de picaros y truhanes, donde existía el oficio de engañar al prójimo; el pícaro y ladrón eran ejemplo de simpatía e inteligencia. Ha pasado mucho tiempo desde entonces pero parece que la filosofía de la España del barroco todavía persiste como signo de identidad.

Pero todo tiene una motivación según parece. Los pícaros siglos atrás eran la versión contraria al idealismo de los caballeros –tipo Don  Quijote–  y surge como reacción a la modernidad cuando ésta ya dominaba en el resto de Europa. 

Hoy el pícaro, o el vivo como decimos en Colombia,  tiene prestigio: es simple y llanamente un tío listo y divertido, en contraposición al tonto. De hecho siempre he pensado que en este país se encasilla a la gente, más que en clases, en dos tipos: el listo y el tonto. “Yo no soy tonto”, es el lema de una cadena especializada en productos de informática y electrónica, porque compro en ...".   "Qué bobada", pensaba yo, pero entiendo ahora las razones del publicista para hacer de esta frase insulsa todo un eslogan.

Por otra parte, la gente se queja y escandaliza de sus dirigentes ahora que se sabe que los índices de pobreza están subiendo (el total de hogares con todos sus miembros en el paro ha llegado a 1.737.600, según las últimas cifras del INE), por lo cual hace que se  mire hacia los despilfarradores y ladrones. No obstante, cuando existía la bonanza económica, parecía que la moral se había relajado. Para muchos es inconcebible que haya autonomías donde sus dirigentes se eternicen en el poder como en Andalucía y Canarias, las más pobres y con mayor indice de parados, y a pesar de todo no hay depuración democrática. Pero llama la atención algo: el presidente de Mercadona no entiende por ejemplo, cómo en España con más de 5 millones de parados, los proveedores de naranja o fresa de su cadena de supermercados y otras empresas distribuidoras no encuentren apenas aspirantes españoles para la recogida del producto y recurran exclusivamente a inmigrantes extranjeros dispuestos a trabajar en duras condiciones y mínimo jornal, y reclamaba por tanto una reforma del sistema laboral que empuje a los parados a aceptar incluso este tipo de trabajos. ¿Será que aparte de pícaros abunda mucho perezoso por aquí? . Y otra perla sobre la cual llamó la atención don Juan Roig, ¿cómo es posible que en el sector público  el absentismo laboral supere el 15% en ocasiones? ¿Se ponen más enfermos que los demás o es que se les aprieta menos para ir a trabajar? El grupo Adecco suele publicar sondeos que arrojan que un millón de trabajadores no acude en España a su puesto de trabajo cada día con un media de absentismo del 5%. Sin comentarios. 

Para terminar,  transcribo esto que encontré en un blog con un nombre curioso www.frikis.net: "En España siempre tratamos de buscarle los trucos a cualquier sistema, ver como podemos pagar menos o mejor, no pagar. Como podemos explotar un sistema para nuestro mayor beneficio personal. En serio, con vosotros pasa lo mismo. Llegáis a una ciudad nueva, no hay tornos en el metro ya estáis pensando lo fácil que es colarse. Véis en un lugar la fruta expuesta en la parte de fuera de una tienda, ya pensáis lo fácil que sería coger una manzana sin mayor problema. [...]

Lo peor de todo es que en nuestro país todo esto esta bien visto. Esto puede parecer muy divertido, pero esta teniendo unos efectos totalmente negativos sobre nuestro propio país, nuestra sociedad y directamente en nuestra calidad de vida. No nos estamos dando cuenta pero estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado. [...]".


Saludos para todos.

Fuentes:
Diario ABC
ContraOpa – blogs de El Mundo.

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